RECIBIDOR

       

Bienvenido. Pasa y ponte cómodo. No podemos quedarnos mucho rato porque dentro de poco despegamos. Pero si te vas a unir al viaje, qué menos que explicarte quiénes somos y qué hacemos aquí.

Nos conocimos por los caminos de los mundos haciendo aquello que conduce nuestras vidas: viajar. Con rumbo inicial pero sin destino final. Supeditando a ello todo lo demás. Y, generalmente, sin billete de vuelta. Cada una de nosotras llegó a este tipo de vida por su propio sendero y empujada por sus propias experiencias y circunstancias; pero las razones que nos mantienen en esta forma de vivir son las mismas.

¿Y cuáles son? Dirás. Esa pregunta es la razón de la existencia de esta web.

Llevamos media vida siendo freídas a preguntas (pero ¿por qué te vas otra vez? ¿Es que no estás a gusto aquí? ¿Huyes de algo? ¿Y qué pasa con tu trabajo? ¿Y los años que necesitas cotizar en tu país? ¿Y para qué te vas a ese sitio tan raro y tan pobre? ¿Cuándo dejarás de hacer la loca y sentarás la cabeza? ¿Por qué no aprovechas para viajar en tus vacaciones o, si quieres vivir en el extranjero, te vas a vivir a sitios como Londres o Dublín, que es lo que hace la gente normal?) y objeto de todo tipo de opiniones escépticas: «Lo que quiere es estar permanentemente de vacaciones», dicen unos. Y cuando el proyecto se tuerce, o el lugar es difícil, o el trabajo que toca hacer en el otro lado del mundo para poder sacar unos dineros y seguir adelante es desagradable y mal pagado, entonces dicen: «¡Qué necesidad! Con lo tranquila que estaría en su ciudad con un trabajo normal!» Y cuando estamos en nuestra ciudad, con un trabajo normal, hay a quien le decepciona: «¿Qué haces en este trabajo? ¿Te has formalizado? ¿Ya no escucharemos más de tus aventuras?» Ni siquiera se da cuenta de que estamos ahorrando para volvernos a ir; ni de que el motivo principal de viajar no es entretenerlo.

Y sí: somos tres mujeres. Así surgió la web sin proponérnoslo. Pero ya puestas, aprovecharemos para darle nuestro toque y visión y, de paso, para incluir esas preguntas de más que nos tocan (¿No tienes miedo de viajar sola? ¿Cómo te las vas a arreglar cuando quieras tener hijos?…)

Así que aquí está Exit101: para explicar; pero ahora a nuestra manera. Para hacernos entender desde nuestra perspectiva. Para contar aquellas cosas y discutir sobre esas otras que de otra forma no encuentran un canal para ser contadas ni discutidas. Y también para ampliar este comité de tres, en el que finalmente nos entendemos, y otras personas que viajan puedan también divertirse con nosotras.

 

NOS PRESENTAMOS:

 

HOLA, SOY ERIKA (Pamplona, España, 1981): Os podría decir que soy periodista, porque es lo que estudié y a lo que me dediqué durante diez años, ocho de ellos en Oriente Medio. Pero sería una descripción inexacta e incompleta. Inexacta porque el periodismo se quedó atrás en Oriente Medio cuando me fui, y su lugar en la maleta vital lo ocuparon todas esas vivencias y personas queridas cuyas impagables enseñanzas nunca me cupieron en un artículo de 1.000 palabras. E incompleta porque, tanto entonces como ahora, he estado siendo otras tantas cosas. ¿Se puede ser muchas cosas a la vez? Traductora, guía, persona confundida y perdida, profesora de idiomas, estudiante de maneras de comunicarse, novia torpe, recorredora de paisajes, tachadora de listas de cosas por hacer, picaflor curiosa de trabajos y capacidades… Y, sobre todo, espectadora hipnotizada de la fascinante y contradictoria naturaleza humana, tan arrogante y segura de sí misma, construida y apuntalada con verdades creadas en su búsqueda ansiosa de un sentido, de un guía, de un destino; y sin embargo, tan frágil ante reacciones espontáneas tan simples como una carcajada. Después de Oriente Medio (y Kenia, y la India y los Balcanes…), me presenté en una escuela de kung fu intensivo en China para ver si aprendía a canalizar el exceso de energía y obtenía un poco de claridad. Un año después, había aprendido un montón sobre mí misma: un desastre para la claridad… No encuentro remedio a la confusión, así que supongo que me toca ser la existencialista de las tres. Tras China y otros tantos meses de sobresaltos e imprevistos en Sudamérica, aprendí a dejarme llevar un poco más y a tomarme mi confusión con deportividad. Incluso hice un pacto con ella: Dame tregua mientras trabajo unos meses y luego prometo partir contigo a la búsqueda de más preguntas en un viaje de billete de ida. La travesía prosigue y el siguiente ciclo está ya en el caldero.

HOLA, SOY CATHERINE (París, Francia, 1986): 

HOLA, SOY CAROLINA (Acarigua, Venezuela, 1984): Venezolana de nacimiento y ciudadana del mundo por convicción. No hay exploradores ni fotógrafos de National Geographic entre mis antecedentes; lo de viajar es incubación propia. Entre entornos urbanos y naturales, la naturaleza gana. Aunque ahora comienzo a agarrarle el gusto a las ciudades. Mi primer viaje al extranjero, al acabar bachiller, tuvo por motivación bifurcarme del esquema de vida por defecto (universidad > consíguete un novio > gradúate > consigue trabajo > cásate > ten hijos > frustración). Ello me llevó a pasar un año en Estados Unidos a mis 16. Aprendí inglés y adopté una mentalidad consumista que duró, pero no permaneció. Comencé a amar moverme, y después vino el empezar a cuestionar casi todo. Ingeniera química de profesión, con un lado artístico heredado. ¿Incompatible? Nada más emocionante que descubrir que se pueden usar los dos hemisferios del cerebro a la vez, hacer coexistir el arte y la ingeniería a través del ingenio y enamorarse del resultado. Las ganas de hacer algo bueno con lo que sabía me llevaron a una maestría en Energías Renovables en España y Holanda. Allí encontré mi otro verdadero amor: las entrañas del lado amoroso y respetuoso del planeta. Hoy viajo porque sangre y mente me lo piden, para complacer los impulsos de aprender de todo y de todos, para satisfacer el instinto primitivo humano de moverse y no sucumbir a la conformidad y la inercia cotidiana. Viajo para re oxigenar la chispa del alma cuando comienza a apagarse, porque el mundo es demasiado grande, diverso y maravilloso como para verlo sólo por la tele. Viajo porque si hubiésemos estado destinados a quedarnos en un solo sitio, tendríamos raíces en vez de pies.